Aquel que ha perdido el uso cotidiano de su idioma por vivir en el extranjero, condenado, incluso, a precisar en el diccionario el significado de alguna palabra que otrora le fue familiar, obligado a preguntar el sentido del argot más reciente, expuesto a sacar en medio de una discusión un término entrado en desuso, pues bien, trata de recuperar tan grande pérdida a través del goce minúsculo y acaso, egoísta, de descubrir en sus lecturas y viajes por la red, las novedades del lenguaje de sus contemporáneos.  (Más)